Enrique Pato - 2 textes:
El arte en-caja de Monique Sarfati
Las cajas figurativas, obras mayores dentro del arte objeto (ready-made), constituyen un modo preciso de congelar el tiempo. Marcel Duchamp, Alan Glass o Joseph Cornell han sido los grandes creadores de ‘objetos’ en esta técnica mixta del mundo de las artes plásticas. Monique Sarfati desarrolla su obra retomando esta misma técnica, pero de manera independiente y aportando un matiz nuevo, que nace de su mirada interior, su ruta de viajes y el contacto con artistas mexicanos como Manuel Álvarez Bravo o Colette Álvarez Urbajtel, entre otros.
Los objetos, nobles o vulgares, que pasan desapercibidos en nuestra vida cotidiana son ahora personajes cargados de emoción que, de manera inconsciente, convierten la caja en texto, creando un microcosmos perfeccionista donde todo encaja. Sarfati crea así un sincretismo en 3D con un tiempo, un espacio y una acción bien precisos.
L’apparition (2007). 17 x 21.5 x 2.5 cm. Belles d’un jour (2010). 56 x 33 x 28 cm.
La cotidianeidad recodificada
La artista nos propone de este modo imaginar y compartir otros mundos posibles, sin barreras, con humor, con denuncia y con pasión. La profunda asociación está en el mismo ensamblaje, y solo el público observador es capaz de leer ese encuentro imposible, ese espacio visual entre un Ecce Homo con cuchillo y tenedor, una Ciudad de cristal sin corazón o un Santo Oficio porcino. Cerramos una cicatriz con la ayuda de una bala en la boca del enemigo, encendemos un candelabro en la lluvia del desierto o asistimos a múltiples apariciones guadalupanas. Entre rezos y milagros adoptamos una estética franco-africana con maneras mexicanas y maderas bien tratadas (cajas resucitadas). Todo está ahí, porque la idea liberadora del arte en caja de Sarfati finalmente encaja.
Montreal, 17 de marzo de 2011
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No cabe duda
No cabe duda, la obra de Sarfati nace de un sentimiento profundo y verdadero de liberación personal. A través de la creación consciente, pero nunca programada, de mundos imaginarios a pequeña escala, la artista confecciona relatos que provienen del instinto provocador que siempre ha estado latente en ella y que, finalmente en 2006, supo dejar salir. Por varias décadas, durante ese periodo latente, Sarfati fue nutriéndose de su experiencia como mujer ‘objeto’: esposa, madre y docente, pero también de su yo interior de mujer ‘sujeto’: hija, hermana y estudiante, con la idea final de sacudir al público en varios aspectos sociales, como la educación (“olvídense de todo lo que han aprendido: comiencen a soñar”), la libertad sexual (“la imaginación al poder”) o la religión (“prohibido prohibir”). Ideales del movimiento del Mayo francés al que se adhirió en su juventud y al que, de un modo u otro, ha permanecido fiel. Por todo ello, en sus obras se transparenta el amor y el dolor, los gozos y las aflicciones, pero su discurso conceptual va más allá de estos temas y tópicos literarios, ya que intenta reflejar unos principios básicos encaminados a la realización de lo que parece un imposible: sé tú mismo. A diferencia de otros artistas del Ready Made, su proyecto creativo se centra exclusivamente en las ‘cajas construidas’, que, de diversos formatos y llenas de elementos simbólicos, son capaces de crear y recrear universos paralelos al nuestro, algunos fácilmente reconocibles, otros no tanto. En todos ellos Sarfati sabe expresar las preocupaciones –pasadas y presentes–, ancladas en nuestros caminos de vida y en nuestras raíces más diversas.
Montreal, 22 de enero de 2013
Enrique Pato
Études hispaniques
Université de Montréal